he plantado una plantita en el balcon que he de regar todos los días.
a veces en Ginebra pasa una cosa y es la siguiente:
llueve dentro y fuera como si alguien se estuviese desgarrando el corazón ahí arriba y de pronto.
o de tarde. amanece de nuevo un solazo un calor un agobio y un fuego. pero bien.
me encanta quemarme los dedos y es el riesgo que tomo al llamar a las llamas a la puerta. qué vicio. tirarme del precipicio.
resulta que la plantita necesita cuidados especiales porque no está acostumbrada a este tiempo, y a veces quiere que le bese en los labios. que le retire las hojas secas y le lance una sonrisa. pero bien.
me intriga la planta pasiva. que no tiene miedo. que sufre en silencio. cómo.
yo creo que sabe que aunque se ase de calor un día, al día siguiente en Ginebra, seguramente llueva, y a mi me pasa un poco al contrario. me empapo del sol los domingos para no tener que necesitarlo los lunes. y luego el martes vuelve a llover en las terrazas y la plantita sonrie y yo no puedo fingir. ¡cómo voy a mentirle!
el miedo sin embargo, es seguir vivo. es ser listo. es levantarse es seguir pa' alante es la adrenalina desde la lanzadera en frente del lago lemán. 80 metros. caída libre. pobre planta. pasiva.
también puede ser que simplemente a la planta le guste estar sola, que no me necesite, que se conforme. que en el fondo tenga miedo de depender de alguien o de sentir algo por alguien que en cualquier momento puede abandonarla. y al tercer día se ahogue en el balcon de mi casa.
es tan fácil estar solo. es tan jodidamente fácil. no temes al destrozo posterior si no que confias en el flujo natural de las cosas. a veces me pone un poco triste que existan personitas que no necesiten a personas. tiene que haber alguien que pueda partirte el corazon. por favor. tiene que haberlo. es la magia de estar vivo. que subes confiado y te caes en un plin. y spleen.
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| Nyon en un dia con sol que seguro se volvio en lluvia |