vale. pongamos que el amor es la ostia. pongamos que elegimos y volvemos a escoger a quien nos ha dado los buenos momentos (y los peores), que nos quedamos con lo mejor (y nos tragamos lo peor).
ahora pongamos también las cartas sobre la mesa. ¿estamos hechos para amar? cuando morimos por amor, cuando ya nos lo hemos tragado todo y tenemos ganas de vomitar, cuando nos da náuseas seguir pensando, ¿amamos?
cuando nos sube el odio y la tristeza y el cariño desespera, cuando el camino es una cuesta y encima tú me impides el paso, ¿seguimos amando?
nos damos esa ostia del principio y caemos cuesta abajo con las cartas sin repartir.
¿comienzo o final?

No hay comentarios:
Publicar un comentario