En serio, hay dardos que atraviesan el alma en forma de palabras, no sé si me explico.
Cuando no sabes si es amor, sexo o porros lo que quieres, pero te conformas con otra cerveza y el último disco de Daft Punk.
Y todavía hay gente que te sorprende, que te intriga, que te deja a medias, que te las quita.
Este ritmo de vida es tan fantástico que la felicidad está incluso en los columpios de la playa. ¡Qué playa! No quiero querer creer que vamos a dejar de viajar juntos como hermanos. Que vamos a fumarnos la luna llena de Alicante, los atardeceres y el sol. El puto sol que no se cansa de alegrarnos las resacas pese a nuestras quejas. No vamos a dejar de saltar encima de las camas solo porque las patas se rompan, no vamos a dejar de querernos como ya lo hacemos, porque el amor es lo mejor que tenemos y lo que mejor repartimos.
Vamos a seguir haciéndonos añicos los unos a los otros cada vez que estemos lejos y a reconstruirnos a base de droga y alcohol cuando podamos abrazarnos, por mucho tiempo,
por favor.
P.D.: Marti eres una crack con la cámara.


Chin chin por esta entrada Clau! y por muchos años más viajando como hermanos
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