lo harmonioso de la armónica al caminar sobre las aceras, las palabras de los extraños, los gestos, los andares de los que aún nos quedan por conocer, el viento de noviembre. el mes de las castañas. de las hojas elevándose sobre nosotros mismos. nosotros mismos elevándonos como lo hacen las faldas y el pelo. el aire silbando, las prisas, las mañanas de domingo. los no planes. los desayunos tardíos. las bandas sonoras y los pies fríos. los abrazos inesperados. la sonrisa de un desconocido al cederle el sitio en el metro. Madrid. el sitio. el lugar. la compañía de la soledad. la increíble quietud de la ciudad sin prisas a las 9 de la noche de un sábado. el sol cálido cuya ausencia provoca sombra. el hielo de los coches a las 8 de la mañana. las tardes de biblioteca. el café ardiendo. el humo que sale del café ardiendo. el humo que sale de tu boca, y tu boca repitiendo palabras. palabras que no entiendo. que no escucho. escucho los crujidos de los pies sobre la madera. la madera en la chimenea. el humo de la madera de la chimenea. el aire que lo hace desvanecerse. yo misma devaneciéndome en el sueño. en la noche. las estrellas que me acompañan mientras camino un poco más deprisa volviendo a casa, caminar al ritmo de la canción preferida. preferir salir que quedarse. quedarse solo con el sonido del rasgueo de unas notas aleatorias en la guitarra en un mirador de lisboa. mirar por la ventana y sentir. sentir que el mundo. que ahora. que justo aquí. que este instante.
está lleno.
me gusta este texto clau
ResponderEliminargracias :-))
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