Son los caminos separados que hemos escogido, que nos recuerdan cada día de dónde venimos, cuál fue el punto exacto donde todo empezó a ser distinto. Un vacío literal con todas las letras de tu nombre cayéndose por el precipicio.
No tengas miedo. Pero la oscuridad te atrapa en la noche, como cuando tienes un nudo en la garganta, intentas contener el mar salado en tus ojos, la lucha, por supuesto, inútil. Como intentar abarcar todo el aire en tus manos. Abarcar la noche estrellada de Van Gogh en un cuadro.
Viviendo vidas paralelas, y las vidas paralelas no se cruzan, no. Imaginate reencontrarnos, dejar de imaginarnos, de intentar recordar.
Es la soledad en la que los dos vivimos, acompañados por el resto de la gente, donde nadie quiere quedarse demasiado rato. Donde he aprendido a vivir.
Me he subido al velero que me mece y me acerca casi al borde de esta orilla, donde solíamos mirar las estrellas. Ayer lloré dos veces, una por el final y otra por el principio.
Qué paz.
Es la catarsis de intentar redactar con palabras los sentimientos que somos incapaces de describir, de adivinar el significado de la khôra (Χώρα) de Platón que M. lleva tatuada en la muñeca.
Lo intangible, lo inalcanzable, lo invisible.
| Madrid sigue ardiendo |
PD: Sufjan Stevens tkm
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