Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

sábado, 26 de mayo de 2018

parte meteorológico

Se parece mucho al olor de la lluvia que se respira en Madrid estos días.
Es como una sensación de pureza, de retorno, de paz.
Contradicción que la tormenta me pause y me pose aquí, dónde llevo unos días sin querer moverme.
Como si no tuviese que darle explicaciones a nadie, como si pudiese quedarme en esta orilla a vivir.
Vuelvo a lo inexplicable, a la nana que me cantaba mi madre meciéndome agarrandome entre sus brazos, contra su pecho. Pecho que era hogar y chimenea.
Y yo ahora me quiero acostar en el césped mientras escucho sólo las flores llorar. Ya no oigo el ruido. Esta es la iglesia que sí lleva mi nombre.
Mi cuerpo desprende un calor insoportable, seco las hojas de mi alrededor. Tus dedos caminan por mis brazos desnudos. Cuidado, por si te quemas.
Ahora me incomoda tu presencia, no me dejas escuchar a las flores llorar. Me retienes. Me retuerzo en el barrizal que se forma. Y empieza a llover.

El río se lleva mis recuerdos y me limpia, me llena para después vaciarme.

Fotón de las recientes tormentas en Madird por Victoria (ig: @damadeluz)




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