Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

jueves, 23 de mayo de 2019

Salinas

¿Qué se hace con todo el amor que tengo guardado aquí?

Me escuecen las mejillas.

Ni siquiera puedo llorar en voz alta, me ahogo en esta ciudad del polvo.

Te imagino impasible, cómodo en la misma posición, algo alejado de donde estabas antes pero cómodo aún así.

Yo, sin embargo, me desgarro frente a ti porque no me ves. Pero es que nunca me has visto.

Soy humo.

Duro aproximadamente un minuto en tu vida, y tu te desarrollas en la totalidad de la mía.

Mi mente es un estercolero donde solo me vienen recuerdos de lo que ha dejado de ser. ¿Acaso fue?

Qué tortura, colega. Tantos instantes en los que me empeñé en estar a la altura, en crecer, en que me vieses, en ser vista; y sigo sin ser notable. Me duelen los pies de estar de puntillas.

Me doy tanta pereza que me duermo sólo de pensar en mí. A ver si viene un dinosaurio y me come.

Duele como cuando tragas agua salada y te arden los pulmones. Duele como saber que tú y yo nunca más follaremos en el mar, y nunca visitaremos Granada.



Brillando con highlighter.










martes, 2 de abril de 2019

From Hong Kong, with love.

he creado un lugar, un espacio incómodo donde tú te clavas las costillas, donde mis clavículas te hacen daño.
y me siento culpable.

pero si te digo que solo quiero observarte, quedarme cerca en silencio y cogerte de la mano, pensarás que estoy loca. que los chicos de hoy en día ya no se cogen de la mano.
no me cabe en el pecho las ganas que tengo de verte, de arrancarte la ropa y de corrernos juntos.

me he llenado las uñas de tierra intentando enterrarte. imposible.
me duele el pecho de esforzarme en seguir respirando en esta ciudad de polvo. 
que aunque tenga prohibido enamorarme de ti me sigo cayendo en el hueco que nos separa.

te escribo a ti aunque no me vayas a leer. quiero decirte en voz baja que tengo miedo. que me da miedo no pertenecer al espacio y al tiempo que te rodea ya más. que me encantaría permanecer eterna.

que al mismo tiempo no soporto que me revienten las tripas mientras te veo a ti inerte, impasible, sin mirarme y sin verme. dejo de notarte al otro lado poco a poco. te desvaneces y aparece un dolor aún más fuerte, la indiferencia, el olvido.

intento recordar tu voz y me desmayo en el esfuerzo, confundo los días, sobre todo las noches.

en definitiva:
te quiero, aunque me insistas en no hacerlo.

Victoria Peak - Hong Kong

jueves, 24 de enero de 2019

Parpadeo

La luz parpadea como queriendo augurar un peligro inminente. La costumbre hace que apenas me fije en si es un parpadeo distinto al que ya venía haciendo de un tiempo a esta parte. ¿Quiere avisarme de algo?

No culpo a la luz por no ser precisa sino a mi misma por no querer prestar atención a las señales. Y es que solo me vienen visiones de tu culo. De mi culo contra tu cuerpo. Bueno, de esas cosas, ya sabes.

A veces he intentado enterrarte sin éxito, en el fondo más fondo del subconsciente pero solo me lleno las manos de tierra, las uñas de tierra. Quiero decir, que pese a un esfuerzo racional de cumplir tus órdenes para no enamorarme de ti, caigo siempre en el espacio en blanco que nos separa, en el continente que me obliga a imaginarte. Y creo que, justamente por eso, me vienen imágenes de tu culo.

Dice el cielo de HK que voy a respirar polvo y que me acostumbre a la tos y a mi pecho encogido. Pero el cielo de HK no sabe que el no poder respirar no es la primera vez que me ocurre. Que en parte, me he acostumbrado a vivir sin aire.

Entiendo que no sea yo quien ocupe el pensamiento de una mente tan abarrotada como la tuya; ya que yo no suelo saber hacer frases elocuentes, no hablo de forma coherente, no he ido al último concierto de cierta música del este de Europa y tampoco sabría recomendarte un buen sitio de ramen en Madrid, ni siquiera en HK. Tampoco sé perrear aunque sí disfruto contoneándome en los sitios esos a los que tú odias acudir.

Pero, papá, sí que estoy orgullosa de una cosa: de que mi corazón no tiene sino buenas razones.

Y no todos pueden decir lo mismo ¿verdad?

Hong Kong desde Victoria Harbour

lunes, 7 de enero de 2019

Volver

Es la certeza de que algo no va a volver a ocurrir jamás lo que nos rompe. Nos aplaca contra el cristal del mundo real. Nos obliga a observar la vida desde el ángulo dónde más pequeños nos sentimos, obligados a mirar.

Destaparte la venda te libera de un peso, pero casi puedes tocar con los dedos el dolor.

Ya lo he explicado en anteriores ocasiones, la duda es la esperanza: el querer que ocurra, el imaginártelo nos mantiene en vela, nos mantiene vivos. Y perderla, escuece. 

Irónico, la tranquilidad de lo certero es sólo a cambio de un vacío en el pecho. Es igual de doloroso que de pacífico, claro. Porque el sinvivir se convierte en un placaje físico que únicamente nos demuestra que teníamos razón en dudar desde, más o menos, el principio. Razón que no queríamos poseer.

Pero lo que también es certero es el cambio. Y todos cambiamos y volvemos. Volver. Con la frente muy alta y el rosa en las mejillas.

Y si no vuelvo es que me estoy muriendo.

Fangoria iluminando el camino - Madrid