Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

lunes, 7 de enero de 2019

Volver

Es la certeza de que algo no va a volver a ocurrir jamás lo que nos rompe. Nos aplaca contra el cristal del mundo real. Nos obliga a observar la vida desde el ángulo dónde más pequeños nos sentimos, obligados a mirar.

Destaparte la venda te libera de un peso, pero casi puedes tocar con los dedos el dolor.

Ya lo he explicado en anteriores ocasiones, la duda es la esperanza: el querer que ocurra, el imaginártelo nos mantiene en vela, nos mantiene vivos. Y perderla, escuece. 

Irónico, la tranquilidad de lo certero es sólo a cambio de un vacío en el pecho. Es igual de doloroso que de pacífico, claro. Porque el sinvivir se convierte en un placaje físico que únicamente nos demuestra que teníamos razón en dudar desde, más o menos, el principio. Razón que no queríamos poseer.

Pero lo que también es certero es el cambio. Y todos cambiamos y volvemos. Volver. Con la frente muy alta y el rosa en las mejillas.

Y si no vuelvo es que me estoy muriendo.

Fangoria iluminando el camino - Madrid




No hay comentarios:

Publicar un comentario