¿Sabéis esas imágenes en las que, sin razón aparente, colapsa una carretera o un puente en no sé qué pueblo de Massachussets?
Pues me ha pasado. Ahora estoy a un lado del precipicio con unos gallumbos tuyos y unas deportivas de secado rápido y nosequéhistorias.
Me siento tan lamentable qué todavía ni me lo explico. Como si me hubieran empujado al vacío mientras vivía en el País de las Maravillas.
Me acuerdo de todo el tiempo que teníamos y que no hacía falta darse prisa, del viaje a NYC y me hago pis encima.
Me pensaba que a la decimoquinta vez que a una le parten el corazón duele un poco menos, pero yo voy por la séptima y os juro que duele igual.
Qué puto asco que encima hayas sido tú, que eres lo más maravilloso que me ha ocurrido jamás. – si ya sé, todas las veces son maravillosas, pero, en serio, esta vez lo era-
Siento que me repito pero, ¿qué se hace con todos los litros de amor que me quedan por sudar? ¿El amor se llora?
Porque no sé qué hacer con los gallumbos, la cuenta de Spoty, el nombre de los hijos, el viaje a Granada; ocupan todo mi jodido cuarto, mi casa, mi coche, mi móvil y es que no sé qué hacer con todo ello.
Que alguien me dé un golpe y se me olvide que te quiero más que a nada, que me encanta tu cara y cómo me miras.
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