Al parecer lleva mucho tiempo darse cuenta de lo que
buscamos en la vida, lo que necesitamos, nuestra dirección, el rumbo del barco.
Poca gente está a gusto con lo que tiene, todos deseamos y
nadie sonríe, pero los momentos son ahora y no luego. Claro que qué fácil es
decirlo y no hacerlo.
A veces,
las olas no nos dejan mirar con claridad el
horizonte, nos entran ganas de vomitar y claro, todo lo que ya habíamos
digerido de pronto nos revuelve el presente, nos ahoga y hunde.
Qué injusto,
Más injusto es que seamos millones de personas y todos
estemos solos.
Nadie conoce a nadie.
De verdad.
Todo nos acaba
sorprendiendo y nadie nos enseña el alma, pero ¿quién es nadie? Ojalá fuera una
persona. Esa con la que hasta la luna sueña.
Solo sé que no es el sol, que todos andamos enamorados de
él, pero quema. Que la lluvia entristece sí, pero al menos limpia.
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