Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

jueves, 2 de abril de 2015

Cuando se elige no elegir

Cuando no se elige, cuando se elige no elegir. Lo que no tiene explicación, lo que nadie entendería y sin embargo lo ves muy claro. Entender que hay cosas que es mejor no darles vueltas, que la vida ya dará las suyas. 
De repente estás a gusto así, de repente decides dejar de pensar y ceñirte al momento que tienes delante. A todo lo maravilloso que es. A lo que es. La tranquilidad del sin más, de las no consecuencias o del sol en primavera. La soledad viene a veces y no importa. Por qué iba a hacerlo. Por qué ha de hacerlo. 
El ruido de las obras de la calle no molesta, la lluvia no molesta, el frío no se siente. Se siente no habernos dado cuenta que las cosas son fáciles que a veces simplemente no tienen axioma ni teorema ni un algoritmo que las defina, que solo hay que creer. Encargarnos de hacer que lo que tenemos, que lo que sentimos, nos haga más libres. 
El alivio de lo liviano que es no darle importancia a las cosas que no tienen por qué tenerla. Y es que la libertad no está en elegir, si no en no tener que elegir. 

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