Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

viernes, 3 de febrero de 2017

el dolor

a veces, a veces solo, hay que dejarlo entrar. viene despacito. por debajo de la puerta de tu cuarto, discreto, entre las rendijas de ventilación. sin hacer apenas ruido. hay que dejarlo entrar lentamente.
como el humo que sin querer inunda tus pulmones y te quita la respiracion cosa de un segundo. un segundo eterno comparado con el tiempo que estuviste dispuesta, feliz, agusto.
se va adueñando de ti. te abraza, se esparce. y ya no hay vuelta atrás. el que era pequeñito, se hace grande a tu lado. se hace cargo de que un dia mas decidas no salir del sofa, ni del pijama de la depresión. duerme contigo, sueña por ti.
cuida de ti.
te absorbe el alma de niña pilla que tienes. ese alma radiante se convierte en ceniza.

a veces hay que dejar entrar al dolor, para que arrample con todo, y un día despiertes viendo una luz que te ciega los ojos. y descubras entonces, todo lo feliz que eres.


hmmm.

:)

la lucecita del atardecer de los dias de sol en Ginebra

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