Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

miércoles, 1 de agosto de 2012

El amor SI es la ostia.

23.52; la noche ya resulta más difícil si es sin él, pero sin él tiene que ser, él responsable de todas y cada una de las espinas que tenía clavadas en el pecho, que la desangraban por dentro, la presionaban y la hacían escupir fuentes de dolor. Dolor, ella se retuerce pensando en cada uno de los momentos felices y llora, claro que llora. Cómo no va llorar si los recuerdos le aplastan el cerebro y llegan hasta el corazón en forma de puñal para exprimirlo. Piensa que quizás sólo sea una etapa, pero cada madrugada la explosión de nostalgia llega para llevárselo todo, cualquier esbozo de felicidad se ve desgarrado en su interior, su mente se cohíbe y  tan sólo siente la necesidad de gritar. La rabia le consume pero no tiene apenas fuerzas para afrontarlo, para ser racional, la tormenta de pensamientos vuelve a descargar en ella sus relámpagos más fuertes. Debilidad. Ya no quedan más lágrimas, sólo siente el dolor otra vez, agudo, punzante, se hace un ovillo en su cama pensando que así pasará más rápido, pero esa puta ráfaga de recuerdos de él vuelve otra vez para quedarse. Qué lástima. Qué lástima que las cosas felices, que en aquél  momento parecían de hierro, estables, resulten ser de cristal y ahora no hagan más que cortar provocando heridas que no cicatrizan.
Y en este punto, tan sólo en este punto, es cuando ella piensa que el amor NO es la ostia.


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