Caer. Un largo Spleen nos da la mano, nos la coge y aprieta, no nos suelta. Se apodera de nosotros una tristeza constante, un vacío, un delirio, el caos todo lo desordena a sus anchas devastándolo todo no hay sentido no hay razones no hay palabras que expliquen nada. Corremos, nos escapamos, intentamos huir, lejos. Si Amélie consiguió enamorarse ¿porqué nosotros no?, si Amélie estableció el orden en su vida ¿porqué nosotros no? Somos igual de valientes, no dormimos, andamos destrozados a cualquier sitio, reímos mientras por dentro lloramos. Vivimos en el mismo lugar de cosas bellas y sentimientos horribles pero no obstante eso que siente ella no lo sentimos. De momento. La felicidad llegará y no de la mano de este Spleen, si no de quien menos esperamos, tú o quizás tú.
Pero esto son cuentos de otro verano:
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