El perdón viene siempre acompañado de abrazos y rosas que pena que el olvido sólo de espinas y cristales. Cristales rotos. Y es que perdonar mucho duele, y duele mucho, pero olvidar se hace imposible. Cometer errores es humano dicen, pues tú debes de ser el humano más real del universo. Pero no me vale, las excusas y los ramos de flores siempre llegan tarde y podridos. Lo difícil no es perdonar, repito, si no sacarse de las entrañas el daño que te han hecho, porque por mucho escupir mierda nunca saldrá del todo. Qué mal acostumbrarse a nuestros delirios sin amor, a las mentiras y a todas esas cosas que censuras con miedo a perderte. Pero siempre te acabas perdiendo o perdiendo a secas. Las madrugadas, ya ves, son una muestra de que faltas o quizás ya sobres, porque nunca estaré convencida de si lo estamos haciendo bien, salir enredada todas las noches de esta cama y no por estar tú si no por la metralla. Pedacitos de todo proyectil que has lanzado.
Pero no te preocupes, el tiempo lo cura todo, y soy una paciente en todos sus sentidos.
Besos desde esta habitación de paredes arrancadas a destajo.
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