Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Marea

23.11; mareo, náuseas, y es que no dejáis de darle vueltas a todo, de rayar hasta las paredes de la habitación o al mismo cielo, que por cierto, repite decorado gris desde hace días. Rodeáis el problema en círculos y nunca lo atajáis por el diámetro. Un par de huevos hay que echarle a esta sartén (que es el baúl de los recuerdos) y que se frían. Que se frían bien para que os deis cuenta del tiempo que perdéis con tonterías.  Dejad que todo fluya y no os encerréis en el "puede que..." que os acorrala y os estanca. Os estáis ahogando y esta marea se lleva hasta los buenos recuerdos, dejad ya las esperanzas y aferraros a lo que llega no a lo que ya se ha ido. Lo siento, pero se ha ido. "Puede que..." vuelva, quizás, pero estropeado. Por supuesto que estará estropeada y roto, muy roto, se lo llevó la marea, que esperáis, y os aseguro que no queréis estar allí para verlo volver.
No paséis página, cambiad de libro.




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