lo harmonioso de la armónica al caminar sobre las aceras, las palabras de los extraños, los gestos, los andares de los que aún nos quedan por conocer, el viento de noviembre. el mes de las castañas. de las hojas elevándose sobre nosotros mismos. nosotros mismos elevándonos como lo hacen las faldas y el pelo. el aire silbando, las prisas, las mañanas de domingo. los no planes. los desayunos tardíos. las bandas sonoras y los pies fríos. los abrazos inesperados. la sonrisa de un desconocido al cederle el sitio en el metro. Madrid. el sitio. el lugar. la compañía de la soledad. la increíble quietud de la ciudad sin prisas a las 9 de la noche de un sábado. el sol cálido cuya ausencia provoca sombra. el hielo de los coches a las 8 de la mañana. las tardes de biblioteca. el café ardiendo. el humo que sale del café ardiendo. el humo que sale de tu boca, y tu boca repitiendo palabras. palabras que no entiendo. que no escucho. escucho los crujidos de los pies sobre la madera. la madera en la chimenea. el humo de la madera de la chimenea. el aire que lo hace desvanecerse. yo misma devaneciéndome en el sueño. en la noche. las estrellas que me acompañan mientras camino un poco más deprisa volviendo a casa, caminar al ritmo de la canción preferida. preferir salir que quedarse. quedarse solo con el sonido del rasgueo de unas notas aleatorias en la guitarra en un mirador de lisboa. mirar por la ventana y sentir. sentir que el mundo. que ahora. que justo aquí. que este instante.
está lleno.
Mi corazón es pirata, y estas palabras, puñales.
sábado, 7 de noviembre de 2015
viernes, 6 de noviembre de 2015
pesadillas
Y justo cuando todo empieza a ir sobre ruedas, vuelve.
como el invierno, aquello que no echábamos en falta.
o sí.
la falta, el error y el despiste.
qué injusto. qué predecible. y qué macabro es el tiempo.
como el invierno, aquello que no echábamos en falta.
o sí.
la falta, el error y el despiste.
qué injusto. qué predecible. y qué macabro es el tiempo.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Abism
El abismo de septiembre nos ha pillado por sorpresa, liados en seguir pensando en lo impensable en lo que ya no es.
Y este calor es la excusa que nos da el sol para permitirnos hacer todo, para salir por donde sea.
Aprovechar las ventanillas bajadas y las piernas al aire. Y es que así este abismo que es la vida lo es menos. la vida más por supuesto. abrazar las cosas que vienen sin arrepentimientos, cantar a grito pelao' dejar de ser tan grises, que antes no lo eramos, dejar de vivir en el antes. vivir en el segundo exacto, mecernos hasta el siguiente. llorar de la risa. felicitar a las personas que son. bailar. sonreír al vecino en el ascensor. que te duelan los huesos. tirarte por el acantilado de la risa.
no sé.
cositas.
y sin embargo tenerlo claro.
que septiembre se acaba y vuelve el frío.
martes, 4 de agosto de 2015
deseando
es jodido desear y que tus deseos se cumplan. de verdad.
ver la realidad de frente y no echar a correr es más difícil que no sentir calor en verano ni frío en invierno. que no sentir.
confundir lo que uno quiere con lo que uno realmente necesita nos ha llevado hasta aquí. el punto de no retorno. el corazón partido y esas cosas.
me aso de calor en este cuarto, ¿cómo coño les explico que echo de menos el frío?
pero como yo lo he deseado así, así vino y así se fue. claro.
la piel negra, la sal en el pelo, la arena en las ingles y la felicidad que se esfuma en los recuerdos. hacerse el muerto. pero no se puede vivir de los recuerdos, allí no hay quien pueda vivir a gusto, sin la angustia en el pecho ni la necesidad de gritarle al mundo que se vaya a la mierda.
que la vida es jodidamente maravillosa, que lo sé, que deberíais saberlo también. como debería yo dejar de darle vueltas al círculo y cortarlo por el maldito diámetro.
pero eso, que la vida es un carnaval y aunque Celia Cruz lo niegue, a veces, solo a veces llorar no está de más.
y así seguiremos, deseando.
ver la realidad de frente y no echar a correr es más difícil que no sentir calor en verano ni frío en invierno. que no sentir.
confundir lo que uno quiere con lo que uno realmente necesita nos ha llevado hasta aquí. el punto de no retorno. el corazón partido y esas cosas.
me aso de calor en este cuarto, ¿cómo coño les explico que echo de menos el frío?
pero como yo lo he deseado así, así vino y así se fue. claro.
la piel negra, la sal en el pelo, la arena en las ingles y la felicidad que se esfuma en los recuerdos. hacerse el muerto. pero no se puede vivir de los recuerdos, allí no hay quien pueda vivir a gusto, sin la angustia en el pecho ni la necesidad de gritarle al mundo que se vaya a la mierda.
que la vida es jodidamente maravillosa, que lo sé, que deberíais saberlo también. como debería yo dejar de darle vueltas al círculo y cortarlo por el maldito diámetro.
pero eso, que la vida es un carnaval y aunque Celia Cruz lo niegue, a veces, solo a veces llorar no está de más.
y así seguiremos, deseando.
lunes, 11 de mayo de 2015
la casa
Tu casa. Lo que era tu casa. Las paredes los muebles las
cosas. Y sin embargo, no era la casa. Lo que parecía pasajero acabo pasándose y
posándose sobre lo que ahora son telas de araña en la ventana. A través de las
que nadie se detuvo a mirar sin tiempo sin control sin pararse. A mirar. Para que.
Y aquí estamos rotos, los cristales rotos las copas rotas las almas. Diciéndonos
que todavía nos quedaba un rato. Convenciéndonos de que un ratito más nos
esperaba a la vuelta de la esquina, el martes noche o el domingo por la tarde. Y
sin embargo, otra vez nos tuvimos que ir. La casa no es, pero era la casa. Los trozos
después del destrozo, el desgarre. La parsimonia, las vueltas. Los días eternos
la gente eterna mis piernas eternas tu sin estar entre ellas. La decadencia. Todo
y nada, el todo por el todo, y ahora, la nada. El pensamiento en la mente en
blanco, las vueltas. La sangre que corre, más lento que el tiempo, el tiempo
parado. La ciudad parada. La casa parada, tranquila y en silencio. Como nunca. Se
podía palpar en el ambiente, coger entre los brazos, guardar entre las piernas
o en el pecho, masticar con fuerza. Y ahora el aire. Que respiro. Sigo respirando
y tú sigues respirando pero no del mismo aire. Solo hay aire. La nada. Mi pecho
encogido y mis ojos color luna. Luna menguante. Pequeña como yo, largas las
horas como largas mis piernas. Igual de vacío que esta copa. Igual de vacío que
la maleta, que la calle. Que la casa. La casa que fue. Se fue.
jueves, 2 de abril de 2015
Cuando se elige no elegir
Cuando no se elige, cuando se elige no elegir. Lo que no
tiene explicación, lo que nadie entendería y sin embargo lo ves muy claro.
Entender que hay cosas que es mejor no darles vueltas, que la vida ya dará las
suyas.
De repente estás a gusto así, de repente decides dejar de pensar y
ceñirte al momento que tienes delante. A todo lo maravilloso que es. A lo que
es. La tranquilidad del sin más, de las no consecuencias o del sol en
primavera. La soledad viene a veces y no importa. Por qué iba a hacerlo. Por qué ha de hacerlo.
El ruido de las obras de la calle no molesta, la lluvia no
molesta, el frío no se siente. Se siente no habernos dado cuenta que las cosas
son fáciles que a veces simplemente no tienen axioma ni teorema ni un algoritmo
que las defina, que solo hay que creer. Encargarnos de hacer que lo que
tenemos, que lo que sentimos, nos haga más libres.
El alivio de lo liviano que
es no darle importancia a las cosas que no tienen por qué tenerla. Y es que la
libertad no está en elegir, si no en no tener que elegir.
Presentame a nadie, por fa
Al parecer lleva mucho tiempo darse cuenta de lo que
buscamos en la vida, lo que necesitamos, nuestra dirección, el rumbo del barco.
Poca gente está a gusto con lo que tiene, todos deseamos y
nadie sonríe, pero los momentos son ahora y no luego. Claro que qué fácil es
decirlo y no hacerlo.
A veces,
las olas no nos dejan mirar con claridad el
horizonte, nos entran ganas de vomitar y claro, todo lo que ya habíamos
digerido de pronto nos revuelve el presente, nos ahoga y hunde.
Qué injusto,
Más injusto es que seamos millones de personas y todos
estemos solos.
Nadie conoce a nadie.
De verdad.
Todo nos acaba
sorprendiendo y nadie nos enseña el alma, pero ¿quién es nadie? Ojalá fuera una
persona. Esa con la que hasta la luna sueña.
Solo sé que no es el sol, que todos andamos enamorados de
él, pero quema. Que la lluvia entristece sí, pero al menos limpia.
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